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29 de enero de 2015

Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014)

Acompañada de un recibimiento caluroso por parte de la crítica y con la flamante nominación a los Oscar bajo el brazo en la categoría de Mejor Guión Original, el viernes 30 de Enero llega a las pantallas españolas Nightcrawler, la última película protagonizada por el actor Jake Gyllenhaal.
La cinta está escrita por Dan Gilroy, y supone además el debut en la dirección de este guionista veterano que cuenta con una curiosa filmografía en su haber donde encontramos títulos tan variopintos como Freejack: Sin identidad, que todos recordaremos por la participación de Mick Jagger, Misión Explosiva, o las más recientes The Fall. El sueño de Alexandria o El legado de Bourne por citar solo algunas.
Durante sus casi dos horas de metraje, el espectador seguirá el periplo vital que experimenta Louis Bloom, encarnado por un monumental Jake Gyllenhaal que está soberbio en su interpretación de un personaje que, debido a la crisis económica actual sobrevive como puede vendiendo cobre y metales o cometiendo delitos de poca monta, cuando decide cambiar su forma de ganarse la vida rapiñando las imágenes de los sucesos que salpican noche tras noche a la ciudad de Los Ángeles.

Gilroy apunta muy buenas maneras en esta su primera película, donde se atreve a criticar a las cadenas de televisión que, en su incansable ansía por aumentar los índices de audiencia, utilizan los sucesos y las noticias morbosas y truculentas para lograr su objetivo sin reparar en la ética ni la moral de sus acciones y sin plantearse donde están los límites a la hora de dar una noticia,
al tiempo que se cuestiona hasta donde estaríamos dispuestos a llegar para lograr lo que deseamos.La película presenta un atractivo reparto que da vida a una serie de personajes sin escrúpulos, en los que sobresale el personaje interpretado por Gyllenhaal, y donde nos podemos olvidar de los personajes secundarios como Riz Ahmed (Four Lions), Rene Russo (Estallido) o Bill Paxton (Aliens).
Además de contar con unos actores estupendos, un carismático personaje protagonista, una interesante mezcla de géneros,
un sólido guión, una bellísima fotografía y una magnífica dirección por parte de Gillroy, Nightcrawler cuenta con los suficientes puntos de interés como para que os la recomiende fervientemente y sea una de las opciones más sugerentes para acudir al cine este fin de semana. No se la pierdan.

7 de octubre de 2014

Perdida (David Fincher, 2014)

El próximo viernes 10 de Octubre llega a las pantallas españolas la esperada última cinta de David Fincher, director de películas tan prestigiosas y reconocidas como Zodiac, El club de la lucha o La red social, por citar solo algunas.
Perdida (Gone Girl) está basada en la novela superventas de Gillian Flynn, y llega acompañada por una interesante campaña mediática que consistió en mostrar algunos de los vídeos con los que el personaje de Nick Dunne, interpretado por Ben Affleck, pedía ayuda a sus vecinos para encontrar a Amy, su esposa desaparecida, interpretada magistralmente por Rosamund Pike.
Narrada con un ritmo ágil y frenético, y repleta de giros argumentales que descolocarán al espectador en todo momento, Perdida nos cuenta como la desaparición de Amy, y su posterior investigación, nos va revelando la historia de su relación desde el momento en el que se conocieron hasta el momento de la desaparición de Amy, que coincide con el día en el que el matrimonio celebraba  sus cinco años de casados.
El circo mediático que va creciendo exponencialmente según se va desarrollando el caso, hará pensar a la opinión pública que Nick podría haber asesinado a su esposa, y todos los detalles relacionados con el caso apuntan a que podría ser cierto.
A medio camino entre un thriller de suspense, y una comedia negra, Fincher mueve a unos personajes brillantemente caracterizados que aparentan ser un matrimonio feliz de cara a la pequeña ciudad en la que viven, pero que según va avanzando la trama y debido a la vorágine mediática en la que se ven inmersos, veremos como la aparente felicidad de un matrimonio puede esconder más de un secreto.
Rosamund Pike interpreta a Amy, una esposa abnegada que renunció a su vida en Nueva York, y a la fama y atención mediática cosechadas por la exitosa serie de novelas de la Maravillosa Amy, basadas en su propia vida y escritas por sus padres, en el momento en el que su marido Nick tuvo que trasladarse a su pueblo natal para cuidar de su madre enferma. Nick, por su parte es un escritor que dejó de escribir y que ahora se dedica a dar clases en el instituto.
Fincher nos sirve una entretenida y enrevesada trama, que mantendrá al espectador interesado en todo momento de las más de dos horas que dura la cinta, gracias al guión escrito por Gillian Flynn, autora también de la novela. Gracias a unos grandes diálogos todos los actores tienen momentos geniales, brillando especialmente Affleck y Pike, que están soberbios, y sin olvidar al resto del reparto en los que encontramos nombres tan conocidos como Neil Patrick Harris, Carrie Coon, Kim Deckins o Tyler Perry, que arropan perfectamente a la pareja protagonista.
Tanto Flynn como Fincher ponen toda la carne en el asador en esta inclasificable película, y no dejan títere con cabeza al criticar afiladamente, y de manera bastante sutil, muchos de los problemas que acucian a la sociedad moderna en la que vivimos, en la que en muchas ocasiones las apariencias pueden llegar a engañarnos.
Mención especial merece la banda sonora magistralmente ejecutada por Trent Reznor y Atticus Ross, colaboradores habituales de Fincher, a los que aparentemente no se les reconoce durante toda la película, pero si que saben hacerse notar en ciertos momentos claves del filme.
Como curiosidad cabe señalar que una de las productoras de la película es la actriz Reese Witherspoon, un detalle que no tiene mayor importancia, pero que a mi personalmente me pareció bastante curioso como para indicarlo en esta reseña.
Si has conseguido leer hasta aquí y te consideras fan del director de Seven, solo me queda darte la enhorabuena por la maravillosa película que vas a tener la suerte de disfrutar, que a mi parecer es uno de los trabajos más solidos y equilibrados del director hasta la fecha.

5 de septiembre de 2014

Líbranos del mal (Scott Derrickson, 2014)

Líbranos del mal, enésima cinta de terror inspirada en casos reales, se estrana hoy mismo en las pantallas españolas.
Según reza la frase publicitaria que aparece en su cartel, la película está inspirada en una serie de casos reales en las que se vio envuelto Ralph Sarchie, oficial del departamento de policía de Nueva York. Dudo bastante que los casos investigados por el mencionado sargento sucedieran tal y como se cuenta en esta inclasificable cinta que puede llegar a descolocar al espectador, ya que su director no sabe muy bien si lo que nos quiere contar es un thriller sobrenatural con trazas de policíaco, o más bien un thriller policíaco con trazas sobrenaturales.
Scott Derrickson, un director de carrera algo irregular y con películas como El exorcismo de Emily Rose o el remake de Ultimátum a la Tierra en su haber, obtuvo hace unos años un moderado éxito con la cinta de sustos Sinister.
En su último trabajo, Derrickson regresa al género del terror sobrenatural para relatarnos una extraño caso de posesiones demoniacas, investigado por un descreído policía de Nueva York, interpretado por Eric Bana (Troya, Hulk), que pronto se verá obligado a pedir la ayuda del Padre Mendoza, un nada ortodoxo sacerdote especialista en exorcismos, interpretado por el actor venezolano Édgar Ramirez (La noche más oscura, El consejero), dando como resultado una especie de estrambótica buddy movie que, como he comentado antes no tiene muy claro a que género acogerse en ningún momento.
Tras un prólogo que nos sitúa en Irak donde tres soldados pertenecientes a los marines estadounidenses descubren algo extraño en una cueva oculta, la acción salta tres años en el tiempo y nos transporta a una ciudad de Nueva York, oscura y lúgubre donde se nos presenta de manera efectiva el atormentado carácter del personaje protagonista.
Con un guión escrito por el propio Derrickson, junto a Paul Harris Boardman, basándose en el libro del propio Ralph Sarchie, la cinta sabe construir de manera acertada una cierta tensión que mantenga interesado al espectador durante su primera mitad. Acertando de pleno sugiriendo, más que mostrando, al supuesto "villano" de la historia y limitando sus apariciones lo menos posible, pero lamentablemente, y según se va desarrollando la trama la película se va sumergiendo en todos los clichés manidos del género de terror, e incluso llegamos a ver persecuciones y alguna que otra pelea más propias de una película de acción, hasta llegar al inevitable exorcismo que se suele mostrar en el clímax de este tipo de películas.
Acompañan a los dos actores protagonistas, dos conocidos rostros televisivos como Olivia Munn (The Newsroom) y Joel McHale (Community), cumpliendo ambos eficazmente, pero especialmente McHale que muestra generosamente sus dotes humorísticas, erigiéndose como el alivio cómico de la cinta.
Aquellos que se acerquen al cine a ver Líbranos del mal y esperen la película de terror definitiva, quizá se sientan bastante decepcionados, ya que lo único que encontraran es una extraña mezcolanza de géneros, con algunos momentos que pueden producir la emoción contraria a la pretendida por el director, que sin ningún tipo de vergüenza se regodea en mostrar todo el catálogo de sustos del manual de este tipo de cine. En definitiva, una cinta entretenida para pasar el rato y poco más, pero que nos hace lamentarnos por la oportunidad perdida de, con los mimbres propuestos, haber creado una película verdaderamente terrorífica.

28 de junio de 2014

Mi otro yo (Isabel Coixet, 2013)

Tenía bastante curiosidad por ver Mi otro yo, la última película de Isabel Coixet, en la que la directora catalana dejaba atrás sus particulares universos dramáticos para asomarse a un género, a priori, tan atractivo como el psicotrhiller con tintes terroríficos, donde nunca me hubiese atrevido a situar a la directora de dramas tan potentes como Mi vida sin mí o La vida secreta de las palabras.
Coixet se basa en la novela homónima de Cathy MacPhail para escribir una historia en la que nos presenta a una chica llamada Fay, interpretada por Sophie Turner, o lo que es lo mismo Sansa Stark de Juego de Tronos, a la que comienza a acechar una misteriosa chica idéntica a ella, que planea suplantarla y tomar su lugar.
Fay, cuya vida no es nada fácil, además de enfrentarse con los extraños e inexplicables sucesos que le están ocurriendo, debe lidiar además con un hogar desestructurado en el que el matrimonio de sus padres, interpretados por Rhys Ifans y Claire Forlani, no está pasando por uno de sus mejores momentos.
Con una interesante premisa argumental del doble que quiere suplantar a la protagonista, en Mi otro yo se dan la mano argumental y estéticamente unas muy evidentes influencias de varias cintas de terror asiático moderno, algún que otro susto de esos que no te esperas, pero sobre todo las tensiones dramáticas entre los personajes protagonistas, a su favor hay que decir que visualmente es bastante potente y que posee una atmósfera opresiva y perturbadora que juega muy a favor del espíritu de la película.
Completan el competente reparto, nombres tan interesantes como Jonathan Rhys Meyers, la veterana Geraldine Chaplin, y las españolas Ivana Baquero, la ya crecidita niña de la gran El Laberinto del Fauno, y Leonor Watling que no sabemos muy bien como ha llegado a conseguir trabajo en un instituto de Cardiff, ciudad galesa donde se desarrolla esta producción hispano-británica.
A pesar de ser una cinta que en un principio podríamos pensar que se adscribe en el género de terror psicológico, en ningún momento la directora abandona sus señas de identidad y aparte de mostrarnos algún que otro susto y alguna que otra escena desasosegante, principalmente se centra en las relaciones entre los personajes y los dramas que surgen entre ellos, por lo que quizá los espectadores despistados que se acerquen al cine en busca de una película genuinamente terrorífica puede que se van terriblemente decepcionados al encontrarse con un film al más puro estilo Coixet, con lo que eso conlleva.

25 de enero de 2014

Jack Ryan: Operación Sombra (Kenneth Branagh, 2014)

Antes de comenzar con esta reseña quiero confesar que no he visto ninguna de las aventuras cinematográficas previas del agente de la CIA Jack Ryan, por lo que no haré ningún tipo de comparaciones con las anteriores versiones del personaje, que en sus cuatro films anteriores llegó a estar interpretado hasta por tres actores diferentes: Alec Baldwin (La Caza del Octubre Rojo), Harrison Ford (Juego de Patriotas y Peligro Inminente) y Ben Affleck (Pánico Nuclear).
En Operación Sombra, que podríamos calificar como un nuevo reboot para la franquicia del personaje literario creado por Tom Clancy, asistimos a lo que podríamos llamar origen del personaje, encarnado en esta nueva cinta por Chris Pine, un actor joven conocido en todo el mundo por interpretar al mítico James T. Kirk, en el reboot de la exitosa franquicia de Star Trek ideada por J. J. Abrams. De este modo, asistiremos a sus años como marine, veremos como es reclutado como analista para la CIA por el veterano agente Thomas Harper, interpretado por el siempre solvente Kevin Costner, y veremos como compagina su vida de pareja junto a su prometida, la Dra. Cathy Muller, interpretada por Keira Knightley. Trabajar como analista en la CIA no puede ser de lo más gris y anodino para Jack Ryan, hasta que un día unos extraños movimientos bancarios procedentes de Rusia hacen sospechar a Ryan de que algo podría estar cociéndose, por lo que alerta a sus superiores que le asignan la misión de viajar a Rusia para investigar en primera persona los movimientos bancarios generados en una gran empresa propiedad del magnate ruso Viktor Cherevin, interpretado por Kenneth Branagh, que es a su vez el director de la cinta.
Tras dirigir la primera parte de Thor para Marvel, Branagh sigue demostrando que es muy capaz de dirigir cintas para grandes estudios como Operación Sombra, en la que sabe conjugar una interesante y sobria trama de espionaje en su primera parte, para continuar con una rocambolesca misión en las inexpugnables oficinas de Cherevin, que puede recordar a algunas misiones de la saga Misión Imposible de Tom Cruise, y en su tercer acto finalizar con la dosis de acción que se le presupone siempre a este tipo de películas. Hay que mencionar que Branagh se regala a sí mismo uno de los papeles más interesantes del film, el del villano frío y despiadado, evitando todo tipo de sobreactuación exagerada muy propia de este tipo de papeles, algo que es de agradecer.
Como estupendo está también Kevin Costner, que a pesar de su edad sigue llenando la pantalla con esa aureola de gran actor veterano, a pesar de sus escasas apariciones.
Chris Pine cumple con creces interpretando al joven e inexperto Ryan, que de la noche a la mañana debe pasar de simple analista a agente de campo metiéndose de lleno en la acción, mientras que por su parte Keira Knightley intenta hacer creíble el papel de abnegada pareja del héroe, un papel que llega a ser, reconozcamolo, bastante innecesario para la trama principal.
Operación Sombra nos presenta de este modo un escenario en el que una hipotética Tercera Guerra Mundial se cierne sobre el horizonte, una Guerra que dejaría a Estados Unidos al borde del colapso económico, donde las operaciones bursátiles tomarían el lugar del armamento convencional, en esta entretenida película que nace con vocación de franquicia, que si funciona bien en taquilla imaginamos que podría lugar a varias continuaciones debido a la juventud de los dos actores principales, Chris Pine y Keira Knightley que puede ser un atractivo reclamo para el espectador.

9 de octubre de 2013

Grand Piano (Eugenio Mira, 2013)

El director alicantino Eugenio Mira, con tan solo tres películas en su filmografía, ha conseguido forjarse una reputación de director de culto que comenzó con The Birthday (2004), en la que contó con el mítico y ochentero Corey Feldman como actor principal. Años más tarde estrenaría Agnosia (2010), con guión de Antonio Trashorras.
Elegida para inaugurar la 46 edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges, el 25 de Octubre llega a las pantallas españolas Grand Piano, su tercera película hasta la fecha que cuenta con Rodrigo Cortés (Buried, Luces Rojas) como productor, y con un reparto internacional encabezado por Elijah Wood, conocido por encarnar a Frodo en la saga de El Señor de los Anillos y que no para de encadenar films con cierto interés últimamente, y por John Cusack, un actor de lo más solvente que en los últimos tiempos está obteniendo grandes papeles secundarios y al que hemos visto recientemente en El Mayordomo.
Grand Piano nos cuenta la historia de Tom Selznick (Elijah Wood), un joven pianista de gran talento que, tras una actuación hace años en la que falló al intentar interpretar una pieza de complicada ejecución, regresa para realizar un gran concierto en el que será su regreso a los escenarios. Cuando todo está listo para comenzar, se sienta al piano y encuentra en sus partituras una nota con el siguiente mensaje: "Si fallas una nota, estás muerto". A partir de ahí el film comienza un tenso juego entre Tom y el misterioso personaje que le amenaza a él, y a su esposa, mientras el pianista intenta ejecutar su concierto a la perfección.
Emocionante y entretenida desde el primer minuto, la película está narrada con un pulso que nos puede recordar en ocasiones a grandes maestros del suspense como son Alfred Hitchcock y Brian De Palma, Eugenio Mira aprueba con nota con Grand Piano, y se nos descubre como un gran director de thrillers, que con su último film está llamando energica y decididamente a las puertas de Hollywood, donde sin ninguna duda será bien recibido.

5 de octubre de 2013

Runner Runner (Brad Furman, 2013)

Acaba de estrenarse en los cines españoles Runner Runner, un thriller de manual que nos cuenta la historia de Richie Furst, un estudiante de la Universidad de Princeton que acaba perdiendo todo el dinero de su matrícula, tras apostarlo en un juego de póker online. Richie descubre que la web funciona con uns sistema que estafa a sus usuarios, por lo que decide viajar hasta Costa Rica, sede del emporio de apuestas online regentado por el millonario Ivan Block, al que irá a pedirle explicaciones. Una vez allí Block reconoce el talento de Richie y le ofrecerá trabajara para él dirigiendo sus casinos y gestionando sus webs de juego. A partir de ahí todo se complicará cuando entre en escena el personaje de Rebecca Shafran, amante de Block y por la que Richie apostará todo lo que ha conseguido.
Runner Runner cuenta con un reparto encabezado por Justin Timberlake, actor y cantante cada vez más en alza, y cuyos compañeros no le van a la zaga en cuanto a popularidad, comenzando por Ben Affleck, que interpreta a Ivan Block, el villano de la función, interpretado por el que está llamado a encarnar al nuevo Batman por mucho que les pese a algunos. El tercer vértice del triángulo, recae en Gemma Arterton, que poco a poco estamos viendo como va escalando posiciones en Hollywood. Otro de los papeles a destacar es el del Agente Shavers, interpretado por Anthony Mackie, el culturista impotente de la reciente Dolor y Dinero, y que pronto veremos dando vida al Halcón en el Capitán América: El Soldado de Invierno.
A pesar de contar con un reparto de calidad contrastada, la historia que nos presenta el director Brad Furman (El Inocente), nos deja con una sensación agridulce de que la cinta podría haber dado algo más de sí, y lamentablemente acaba resultando otro thriller más, bastante previsible y tópico.
La cinta posee algunos aspectos positivos, que valdría la pena destacar, como el arranque de la historia que es bastante potente, y que nos podría recordar, salvando mucho las distancias, al de La Red Social; varias de las bonitas localizaciones naturales rodadas en Costa Rica; algunas de las escenas que se desarrollan en las lujosas fiestas y en el casino; y por encima de todo el papel que interpreta Ben Affleck, un villano, a priori, risueño y buenrollero que acaba ocultando una faceta sádica e implacable.

30 de septiembre de 2013

Cleaner (Renny Harlin, 2007)

El otro día me dio por acordarme de Renny Harlin, ese director de origen finlandés que tan de moda estuvo durante los noventa y que los aficionados al cine de acción recordarán por películas de acción como Máximo Riesgo o La Jungla de Cristal 2, que fueron todo un éxito en su día. Tras un vistazo rápido a su filmografía me percaté de que aún tengo varios títulos suyos por descubrir, así que me he preparado una especie de mini-ciclo en el que iré recuperando títulos que en su día dejé pasar como La Isla de las Cabezas Cortadas o Memoria Letal, o como en el caso de Cleaner, que es la que reseñaré hoy, que ni siquiera conocía su existencia. Algo imperdonable por mi parte, ya que la película merece bastante la pena.
La cinta está protagonizada por un Samuel L. Jackson que durante esos años alternaba películas bastante olvidables como 1408 o El último asalto con otras algo más interesantes como Black Snake Moan o la divertida e inclasificable Serpientes en el avión. Con este papel de padre y ex-policía atormentado, Samuel L. Jackson logra una gran y comedida interpretación demostrando que es un actor que no solo puede funcionar en papeles secundarios, si no que es capaz de llevar todo el peso interpretativo de una película.
Cleaner cuenta la historia de Tom Cutler, un ex-policía que tras dejar el cuerpo debido a un traumático suceso que cambió su vida, decidió crear una empresa dedicada a limpiar las habitaciones donde se han producido muertes o asesinatos, una vez que la policía ha abandonado la escena del crimen. Todo cambiará en la vida de Tom cuando recibe el encargo de limpiar una escena del crimen antes de la llegada de la policía, convirtiéndose así en involuntario encubridor de un crimen. De este modo Tom, pedirá ayuda a Eddie Lorenzo, interpretado por el siempre competente Ed Harris, un antiguo compañero del cuerpo para que le ayude a intentar atrapar al verdadero asesino que le tendió la trampa que le incrimina como autor del asesinato.
Completan el reparto Eva Mendes, que interpreta a la viuda de la víctima, y Luis Guzmán, un actor secundario por el que tengo especial simpatía y que no suele defraudar en sus numerosas apariciones fílmicas.
En definitiva, Cleaner es un más que recomendable thriller con algunas licencias al cine de género negro más clásico, con el que el director finlandés demuestra que no solo domina la acción, sino que es capaz de encargarse de otros géneros, dando aquí toda una lección de como se debe rodar de manera sobria y contenida una entretenida película de suspense.

26 de septiembre de 2013

2 Guns (Baltasar Kormákur, 2013)

Durante la proyección de 2 Guns tuve la agradable sensación de retroceder en el tiempo hasta los ochenta, aquella maravillosa década en la que las denominadas buddy movies dominaban las carteleras de todo el mundo con el único objetivo de entretener al personal y de paso reventar las taquillas de los cines a base de tiros, explosiones y muchos chistes. Esa misma sensación la tuve recientemente al revisionar Tango & Cash, una de las películas que mejor definiría el concepto de buddy movie, y con la que 2 Guns tiene más de un punto en común, y que además ha servido para descubrirme a Baltasar Kormákur, director de origen islandés al que no tenía el gusto de conocer hasta este film, con el que ha despertado mi curiosidad por su trabajo y que ha hecho que me interese por algunos de sus films anteriores, como por ejemplo Contraband, que me dispondré a ver en cuanto acabe esta reseña.
2 Guns está basada en el cómic homónimo de BOOM! Studios obra de Steven Grant, un guionista veterano adscrito al género negro, y del dibujante Mateus Santolouco, cómic publicado recientemente por Norma Editorial, y que aún no he tenido la oportunidad de leer, pero que si he podido ojear dándome la impresión, no sé si equivocada o no, de que la película es bastante fiel al material original que adapta.
La película comienza con dos atracadores Bobby y Stig, interpretados por Denzel Washington y Mark Whalberg, preparándose para atracar un banco de un pequeño pueblo, y hacerse con el dinero de un capo de la mafia mejicana. A continuación gracias a un flashback la acción nos traslada a unos días antes del atraco e iremos averiguando quienes son realmente los personajes protagonistas, todo un acierto por parte del director que no te desvela todas sus cartas, dando a pie a que el espectador pueda sorprenderse según va avanzando la trama.
No quiero desvelaros muchos más detalles del argumento sin estropearos algunos momentos que, sin duda, merecen la pena ser vistos sin información previa de ningún tipo, por lo que yo os recomendaría que os abstengáis de ver trailers o de leer sinopsis de ningún tipo para que podáis disfrutar plenamente de 2 Guns. Un film de lo más entretenido al más puro estilo buddy movie, y me aventuraría a decir que de lo mejor que hemos podido ver en las pantallas últimamente en cuanto acción pura y dura, con un ritmo frenético, unos diálogos muy divertidos, y una excepcional pareja de actores protagonistas con una gran química entre ellos y es que tanto el Oscarizado Washington como Walhberg, al que hemos podido disfrutar recientemente en la gran Dolor y Dinero, están enormes y dan todo un recital en los momentos en los que ambos actores comparten en pantalla.
Acomapañan a estos dos monstruos de la interpretación, unos secundarios de auténtico lujo como Edward James Olmos, James Marsden, Fred Ward, la bellísima Paula Patton y el inconmensurable Bill Paxton, al que echábamos muchísimo de menos y que aquí compone un personaje de esos que se recuerdan durante meses.
Resumiendo 2 Guns es una entretenidísima película de acción con dos protagonistas carismáticos, repleta de tiros y explosiones, aderezada con golpes de humor, y que no defraudará a aquellos que busquen en la cartelera un cine de acción honesto, realizado con la única y sana intención de entretener al espectador sin tratarle como a un descerebrado.

13 de junio de 2013

Trance (Danny Boyle, 2013)

Desde que descubriera Trainspotting en 1996 he seguido con mucho interés la carrera cinematográfica de Danny Boyle, uno de los directores más interesantes del panorama actual. Su filmografía destaca por intentar contar historias diferentes en cada nueva película y no encasillarse en un único género, por eso durante su carrera podemos encontrar películas tan distintas como La Playa, Sunshine, 28 días después, Slumdog Millionaire o 127 horas, por poner unos ejemplos.
Tras sorprenderme en la dirección de la estupenda 127 horas, esperaba con muchas ganas Trance, su más reciente película hasta la fecha, que llega a las carteleras españolas mañana viernes 14 de junio.
Con un reparto de auténtico lujo, Boyle nos presenta un interesante triángulo formado por los actores James McAvoy, Vincent Cassel y Rosario Dawson. Un reparto internacional que destaca en este thriller psicológico en el que los personajes brillan con luz propia sobre la ligera trama que Boyle nos presenta y que podríamos de definir como pequeño McGuffin con el que se desencadenará el conflicto entre los tres personajes.
Resulta bastante complicado comentar algo sobre esta película sin desvelar detalles de una trama en la que los giros de guión se van sucediendo uno tras otro, así que me ahorraré el narrar la sinopsis del film. Solo comentaré que lo que en un principio parece que va a ser una película sobre el espectacular y calculado robo de un cuadro acaba convirtiéndose en una película de personajes en los que la violencia, la amnesia y la hipnosis son los auténticos motores de una trama que se va desarrollando con varios e inesperados golpes de guión que sin duda sorprenderán al espectador más desprevenido.
El trabajo actoral es sobresaliente y en los hombros de los tres actores protagonistas se sustenta el armazón en el que Boyle construye una película muy recomendable para todos aquellos que acudan al cine y quieran ver una historia diferente a lo que podemos encontrar actualmente en la cartelera. Boyle nos presenta una historia con múltiples giros de guión, que contiene algunas pinceladas que nos pueden recordar a Origen de Christopher Nolan.
Las hipnóticas (y nunca mejor dicho) escenas oníricas repletas de bellísimas imágenes concebidas por el genial ojo del director de fotografía Anthony Dod Mantle y gracias también a una excelente banda sonora que casa perfectamente con las estimulantes imágenes mostradas en la gran pantalla por Danny Boyle, hacen de este film una de las películas más sugerentes del director británico del que esperamos con muchas ganas Porno, su próximo proyecto adaptando otra novela de Irvine Welsh, de la que ya adaptó en su día la inolvidable Trainspotting.

25 de octubre de 2012

Outrage (Takeshi Kitano, 2012)

Tras varios años de sequía en la fimografía de Takeshi Kitano (si la memoria no me falla su última película estrenada en nuestro país fue Glory to the Filmmaker! en 2009), el director japonés regresa a las pantallas españolas con el género que le hizo famoso y en el que se ha sentido más a gusto en su filmografía, me refiero, por supuesto, al subgénero de Yakuzas, tan popular en el cine japonés.
Dos años después de su estreno en Japón, y gracias a Mediatres Estudio y a Cameo, mañana llega a los cines españoles Outrage (Autoreiji en el original), cinta donde Takeshi nos muestra las luchas intestinas en una organización Yakuza, en la que las diferentes familias que la conforman luchan entre ellas en una guerra sin cuartel para poder hacerse con el control de la organización y donde todos los personajes se nos muestran como unos auténticos desalmados sin escrúpulos y sin la menor pizca de lealtad hacia su organización y a sus superiores.
Outrage es una historia violenta, narrada con sobriedad, un ritmo lento y sin aspavientos, y donde el amigo Beat Takeshi se recrea mostrándonos varias escenas de violencia rozando el gore más sangriento, y algunas escenas salpicadas de ese humor tan personal y característico por el que siempre se ha caracterizado el director japonés, que no muchos llegan a entender.
A pesar de no desarrollar apenas a los diferentes personajes que aparecen en la película, hay que destacar la relación entre Otomo, interpretado por Kitano, y el policía, antiguo amigo del protagonista, que nos brinda algunos de los momentos más interesantes y divertidos de la cinta.
Cabe destacar como Kitano nos muestra los entresijos más oscuros e ignotos de las organizaciones Yakuza y sus milenarias tradiciones como por ejemplo los dedos amputados que no dejan de aparecer en pantalla en los 109 minutos que dura la cinta que tiene uno de esos finales que te deja un poco a cuadros y que muestra perfectamente como funciona el mundo actual, ejemplificado en una organización mafiosa, pero que perfectamente retrata como funciona cualquier estamento de nuestra sociedad actual, ya sea oriental u occidental.
En definitiva una cinta que no entusiasmará a los que busquen historias de mafiosos con escenas de acción, persecuciones y tiroteos, pero que si puede reconciliar al espectador con el cine de Kitano, ya que el director, tras sus films introspectivos, vuelve a sus orígenes en una cinta no tan redonda como algunas de sus cintas más recordadas de yakuzas, pero al menos tiene algunos aspectos sugerentes que pueden llevar al espectador al cine.
Antes de finalizar esta reseña, me gustaría señalar que la secuela de esta Outrage, Autoreiji: Biyondo, acaba de estrenarse en Japón por lo que es de suponer que si esta cinta funciona bien en taquilla, pronto podremos verla en las pantallas españolas.

20 de septiembre de 2012

Sin frenos (David Koepp, 2012)

Después de ver el trailer de Sin frenos, quizá lo único que me llamaba la atención era que estaba dirigida por David Koepp, un guionista/director que en su faceta de guionista ha participado en éxitos de Hollywood tan potentes como Ángeles y demonios, la cuarta entrega de Indiana Jones, La guerra de los mundos o el Spider-man de Sam Raimi; y que en su faceta como director ha realizado películas no tan conocidas como las anteriores, pero tan interesantes como Me ha caído el muerto, La ventana secreta, El último escalón o The Trigger Effect (El efecto dominó).
Y tras su visionado, solo puedo decir que Sin frenos es una gran elección para ir al cine este fin de semana, ya que Koepp, que en esta cinta escribe y dirige, ha conseguido un más que aceptable thriller con ligeros toques de comedía que recuerda mucho a ese tipo de cine de entretenimiento que estuvo tan de moda durante los años ochenta y que parece que está volviendo poco a poco a las carteleras durante los últimos tiempos, algo que es de agradecer.
Sin frenos cuenta la historia de Wilee, un mensajero que se gana la vida en la ciudad de Nueva York jugándose el tipo con su bicicleta cada día en una ciudad donde el tráfico, los taxistas y los peatones son un peligro constante y de buenas a primeras, y sin saber muy bien como, comienza a ser perseguido por toda la ciudad por un misterioso personaje que va tras la pista de un sobre cuya entrega Wilee debe hacer en una cuenta atrás mortal que deparará al espectador unas espectaculares y adrenalíticas persecuciones a través del peligroso tráfico de las calles de Manhattan. 
El personaje protagonista está interpretado por Joseph Gordon-Levitt (The Dark Knight Rises, Looper), uno de los actores de moda en Hollywood, que lo hace estupendamente encarnando al mejor de los mensajeros en bicicleta de Nueva York, un personaje con una mezcla de habilidad y chifladura, en una constante huida hacia adelante cuyo lema es piñón fijo, cuadro de acero, sin frenos.
Por su parte Michel Shannon (Take Shelter) interpreta al villano de la función y realiza un extraordinario trabajo poniéndose en el papel de un tipo pasado de vueltas que no se detendrá ante nada para conseguir el contenido del sobre que Wilee deberá proteger con su vida.
En otros papeles secundarios hay que destacar la participación de las actrices Dania Ramirez y Jamie Chung y del actor Wolé Parks.
Como ya he dicho unas líneas más arriba, Sin frenos, es una estupenda elección para ir al cine este fin de semana si uno no sabe muy bien que ver, ya que Koepp en los 91 minutos de metraje nos cuenta una historia muy entretenida, dirigida con un ritmo endiablado y con unas muy acertadas soluciones estéticas y narrativas que sorprenderán a más de uno, y que hacen de esta cinta todo un deleite visual.
No quiero acabar esta reseña sin mencionar que tras ver esta película uno se queda con las ganas de, primero, visitar la ciudad de Nueva York, a pesar del caos circulatorio mostrado en Sin frenos, y segundo, montarse en una bicicleta (sin frenos, por supuesto) y pedalear sin parar esquivando coches a diestro y siniestro por avenidas tan transitadas como el Paseo de la Castellana.

20 de diciembre de 2011

Misión Imposible: Protocolo fantasma (Brad Bird, 2011)

El pasado viernes 16 se estrenaba en salas españolas "Protocolo Fantasma", la cuarta entrega de la saga Misión Imposible que nos trae una nueva aventura del agente del FMI Ethan Hunt, interpretado como no podía ser menos por el actor Tom Cruise.
Con un arranque de lo más espectacular protagonizado por el actor Josh Holloway (Sawyer en la serie Perdidos), esta cuarta entrega se sitúa varios años después de la entrega anterior y nos presenta al agente Ethan Hunt encarcelado en una prisión de máxima seguridad por un misterioso motivo que el espectador conocerá según vayan avanzando la trama y las diferentes misiones a las que Hunt y su equipo, en esta ocasión formado por Jane Patton, interpretada por la bellísima Paula Patton y Benji Dunn, el contrapunto cómico interpretado por el británico Simon Pegg, que ya apareciera en la tercera entrega, y al que pronto se le unirán debido a las circunstancias el analista Brandt, interpretado por Jeremy Renner.
La misión del equipo acaba resultando fallida en una espectacular set-piece desarrollada en el Kremlin, que acaba dando como resultado un terrible atentado, sin duda uno de los puntos claves y más espectacular de la trama, del que el equipo de Hunt es acusado como el causante, por lo que se verá privado del apoyo oficial del FMI y deberá actuar de forma clandestina para encontrar al responsable de dicho atentado, el terrorista ruso Kurt Hendricks, interpretado por Michel Nyqvist.
Magníficamente dirigida por Brad Bird, prestigioso director conocido sobre todo por esas tres joyas de la animación como son El Gigante de Hierro, Los Increíbles o Ratatouille, la película no deja un momento de respiro al espectador y la acción y el humor (aunque en pequeñas dosis) se dan la mano en las diferentes secuencias desarrolladas en las diversas localizaciones de todo el mundo donde se ha rodado, donde Bird ha sabido aprovechar en todo momento los escenarios para desarrollar estupendas escenas de acción como la escena de la persecución en la tormenta de arena o la que se desarrolla en el hotel Burj Khalifa de Dubái.
Esta cuarta entrega de la franquicia tiene como productores al propio Tom Cruise y al director J.J. Abrams, que ya se encargó de dirigir la entrega anterior y de revitalizar una franquicia que tras la estupenda primera entrega dirigida por Brian De Palma, necesitaba algo de savía nueva tras la fallida segunda entrega dirigida por John Woo. Por su parte Josh Appelbaum y André Nemec, hombres de confiranza de Abrams con los que ya trabajara en su serie Alias, han sido los elegidos para desarrollar un guión que presenta varias misiones que perfectamente podrían haber encajado en cualquier episodio de la mítica serie de televisión.
El emotivo epilogo que cierra el film, deja la puerta abierta a posibles nuevas entregas, despeja incógnitas que se van planteando durante el metraje que enlazan con la tercera entrega y nos regala el inevitable cameo de Luther Stickell, personaje interpretado por Ving Rhames que ha aparecido en las cuatro entregas.
En definitiva, esta cuarta, y esperemos que no última, entrega podría considerarse como una de las mejores de la saga y como una espectacular película de acción de las que hace años que no se ven en las pantallas de cine y ya solo por ese motivo debería atraer a los espectadores en masa a las salas de proyección. Y hablando de salas, si pueden vayan a verla a las salas IMAX, ya que esta vez sí que merece la pena ver algunas escenas en ese pedazo de pantalla.

13 de noviembre de 2011

30 minutos o menos (Ruben Fleischer, 2011)

El pasado viernes se estrenaba 30 minutos o menos, el nuevo trabajo del director Ruben Fleischer, al que en esta casa tenemos en gran estima gracias a su opera prima Bienvenidos a Zombieland (2009), una divertida película en la que supo conjugar bastante acertadamente dos géneros a priori antagónicos como son las comedias y las películas de zombies.
En este su segundo trabajo Fleischer también gusta de la mezcla y combina de nuevo con bastante acierto el humor pero en en esta ocasión cambia el género de zombies por la acción.
30 minutos o menos cuenta la historia de Nick, un repartidor de pizzas fracasado interpretado por Jesse Eisenberg (La red social) que de buenas a primeras se ve raptado por un par de perdedores interpretados por Danny McBride (Caballeros, princesas y otras bestias) y Nick Swardson (Zohan), que le obligaran mediante una bomba pegado a su cuerpo a robar un banco. Para esta peligrosa tarea pedirá ayuda a su amigo de la infancia Chet, interpretado por Aziz Ansari (Parks and Recreation), y juntos cometerán el robo.
Las dobles parejas cómicas que forman Eisenberg-Ansari y McBride-Swardson funcionan bastante bien a base de química, pero sin duda cabe destacar la actuación de Ansari y la del, en ocasiones, bastante cargante Danny McBride, que aquí está bastante soportable e interpreta a un personaje desagradable pero que cae simpático.
Mención aparte merece el actor Fred Ward, uno de esos actores tótems de las películas de los años ochenta, eterno secundario, que aquí es recuperado por Fleischer para interpretar a El Mayor, personaje que desencadena toda la trama de la película.
Con un guión más que normalito que, eliminando los gags y los diálogos graciosos, perfectamente podrían haber firmado unos primerizos Hermanos Coen y que hubieran convertido la cinta en un anodino thriller más de esos que hemos visto más de mil veces. Por el contrario Fleischer, apenas da respiro al espectador y 30 minutos o menos se presenta como una comedia de acción en la que sus 83 minutos de duración se pasan prácticamente volando logrando su director el objetivo que toda buena comedia debería conseguir o al menos intentar que es el de hacernos reír con esta frenética película que a más de uno le hará recordar un montón de películas de temática similar que se rodaron durante los años ochenta, sobre todo al escuchar el mítico tema The heat is on de Glenn Frey que forma parte de la banda sonora.
En resumen, una divertida y deliciosa comedia que gustará por partes iguales a los fans del humor y de la acción que tendrán carcajadas aseguradas. Por cierto, si pueden es obligatorio quedarse al final de los créditos para ver la sorpresa final.